Declaración De Dariel Fernandez, Sobre La Acusación Formal Contra del Dictador Asesino Comunista Socialista Raúl Castro Y La Esperada Búsqueda De Justicia Para Los Héroes De Hermanos Al R

may. 20, 2026 13 minutos de lectura

Durante tres décadas, las familias de los héroes de Hermanos al Rescate han esperado justicia. Treinta años de dolor, treinta años sin rendición de cuentas y treinta años durante los cuales la dictadura comunista socialista cubana creyó que nunca enfrentaría consecuencias por el asesinato de hombres inocentes sobre aguas internacionales.

Hoy, la acusación formal contra el dictador asesino comunista socialista Raúl Castro marca un momento histórico.

El mundo recuerda el 24 de febrero de 1996. Cuatro hombres valientes fueron asesinados cuando aviones militares cubanos derribaron aeronaves civiles desarmadas operadas por Hermanos al Rescate, una organización humanitaria dedicada a salvar a balseros cubanos que huían de la tiranía y la desesperación. La Organización de Aviación Civil Internacional concluyó que el ataque ocurrió sobre aguas internacionales. Los hechos nunca han desaparecido, incluso cuando la conveniencia política intentó enterrarlos.

Raúl Castro era el jefe de las fuerzas armadas de Cuba en aquel momento. Durante años, el régimen negó su responsabilidad, justificó el ataque y protegió a los involucrados, mientras las familias de las víctimas quedaron sin justicia.

Esta acusación formal envía un mensaje de que los crímenes cometidos por figuras políticas poderosas no expiran con el tiempo ni con la edad. La rendición de cuentas importa. La verdad importa. La justicia importa.

La dictadura comunista socialista cubana ha pasado más de seis décadas reprimiendo la disidencia, encarcelando opositores, separando familias y negándole al pueblo cubano libertades básicas, mientras exige impunidad de la comunidad internacional. La masacre de Hermanos al Rescate se convirtió en uno de los símbolos más claros de esa brutalidad.

El 20 de febrero de 2026, envié una carta al presidente Donald J. Trump y a la fiscal general Pam Bondi solicitando justicia y rendición de cuentas contra Raúl Castro por el asesinato en 1996 de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Lo hice porque la justicia demorada no puede convertirse en justicia denegada, y porque la comunidad del exilio cubano ha exigido rendición de cuentas durante casi treinta años.

Este momento también llega en un momento crítico para la seguridad y la estabilidad de nuestro hemisferio. La dictadura cubana ha pasado décadas exportando represión, inestabilidad, persecución política y alianzas con regímenes hostiles que amenazan la democracia y la libertad en todo el continente americano. El régimen no es solo una tragedia para Cuba. Es una amenaza para los Estados Unidos y para toda la región.

Esto no se trata de política. Se trata de la dignidad humana y del principio de que ningún gobierno debe poder matar civiles y escapar de la rendición de cuentas para siempre.

También quiero agradecer al congresista Mario Díaz-Balart, al congresista Carlos Giménez y a la congresista María Elvira Salazar por su liderazgo y por haber pedido esta acción tan necesaria y largamente esperada. Sus voces han ayudado a mantener viva esta exigencia de justicia.

La memoria de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales vive en la conciencia de la comunidad del exilio cubano y en los corazones de todos los que creen en la libertad.

Como emigrante cubano, conozco personalmente lo que esta dictadura le ha hecho a generaciones de familias cubanas. Por eso este momento importa.

Y ahora, el mundo recordará una vez más el 20 de mayo no solo como un símbolo de las aspiraciones democráticas de Cuba, sino como el día en que la justicia finalmente comenzó a alcanzar a uno de los arquitectos de la dictadura.

Treinta años después, la justicia finalmente ha tocado a la puerta del régimen. El momento de rendir cuentas es ahora.